Murió Alfredo Davicce, histórico presidente de River Plate

Su gestión estuvo marcada por el éxito deportivo del equipo conducido por Ramón Díaz. River logró nueve títulos bajo la presidencia de Alfredo Davicce, siete torneos locales, la Libertadores 1996 y la Supercopa Sudamericana 1997.

Si bien su extensa gestión quedó marcada por la obtención de la Copa Libertadores 1996, Davicce lideró el club en otras recordadas gestas como la Supercopa 1997 y otras siete coronas a nivel local con apellidos en los planteles de la talla de Javier Saviola, Pablo Aimar, Juan Pablo Ángel, Ariel Ortega, Marcelo Gallardo, Enzo Francescoli o Marcelo Salas, sólo por repasar algunas figuras.

Su nombre quedó asociado a distintos hitos en el club, pero sin dudas quedó marcado por siempre aquel 26 de junio de 1996 en el que el Millonario liderado por Ramón Díaz venció a América de Cali con doblete de Hernán Crespo para lograr la Libertadores.

“La parte específicamente de nuestra Copa Libertadores, contamos con un técnico que fue excepcional para River: Ramón Díaz. Con él, en principio con jugadores como Amato y Cedrés en los comienzos de la disputa, y a posterior agregando a Burgos en el arco, que a la vez era la diversión permanente con su guitarra y sus cantos. Lo teníamos a Hernán Díaz, a Ortega, Gallardo… Todos esos formaron el gran equipo con el que logramos la Copa. Parecía simple en un principio, pero cuando lo logramos fue efectivamente explosivo. No podíamos dejar de soñar con eso y esperar que se repitiera”, reflexionó sobre este título en aquel evento que vivió en el Monumental hace cuatro años.

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Davicce llegó al sillón principal del club de Núñez en 1989 ( y permaneció hasta 1997, tras ganar la reelección a fines de 1993. En 1997, quien fuera su vicepresidente en los dos periodos anteriores, David Pintado, se presentó como candidato presidencial y Davicce lo acompañó en el rol de Vice.

Davicce también supo navegar la terrible crisis financiera del inicio de los 90, transitando con éxito tanto los tiempos de austeridad bajo Passarella como los años de opulencia con Ramón Díaz. En ambos escenarios logró reconocimiento y vueltas olímpicas. Pasó de una etapa en la que los jugadores estaban desesperados por irse a Europa a otra en la que las ofertas millonarias no los movían. Convivió con mucha cintura en tiempos tan disímiles, siempre con la misma calma y pausa.

No era un gran orador; incluso le costaba mucho hablar. Con el tiempo, ejercitó la pausa extrema en la interlocución, igual que en su forma de caminar. Su figura alta causaba un respeto profundo cuando avanzaba despacio por el pasillo del estadio rumbo al vestuario.

Seguramente estas líneas son injustas e incompletas para un presidente que dejó una impronta indeleble en la historia de River Plate. Pero bien vale recordar algunos de los hitos que sobresalieron en esa década del 90, en un River inolvidable que tuvo en Alfredo Davicce a su figura central durante más de diez años.

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