El relevamiento de EcoGo constituye la principal referencia para medir la evolución promedio de los combustibles en el país, desde que las petroleras dejaron de informar sus subas. Según la serie actualizada, el índice de precios promedio (un índice con base 100 en enero 2025) de las naftas y gasoil escaló de 136,3 el 26 de febrero a 148,2 el 16 de marzo, con base enero de 2025 igual a 100. Esto implica una suba del 8,67% desde que se profundizó el conflicto en Medio Oriente y el barril de Brent superó los 100 dólares. El ajuste se produce tras varios meses de incrementos moderados y con un traslado casi pleno a los precios de venta al público.
El salto de los combustibles no solo aparece en los indicadores estadísticos sino también en los valores concretos de los surtidores. El lunes de la semana pasada, un relevamiento propio sobre precios en estaciones de AXION, Shell y YPF en la Ciudad de Buenos Aires registró los siguientes valores: en AXION, la nafta Súper cotizó a $1.729, Quantium a $2.009, Diesel X10 a $1.809 y Quantium Diesel X10 a $2.039; en Shell, la Súper se vendió a $1.786, V-Power Nafta a $1.999, V-Power Diesel a $1.998 y GNC a $630; en YPF, la Súper marcó $1.738, Infinia $1.899 e Infinia Diesel $1.955.
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Una semana más tarde, el relevamiento en las mismas bocas de expendio arrojó nuevas subas en todos los productos. AXION mostró la Súper a $1.809, Quantium a $2.049, Diesel X10 a $1.899 y Quantium Diesel X10 a $2.109. En Shell, la Súper se ubicó en $1.890, V-Power Nafta en $2.069, V-Power Diesel en $2.129 y el GNC permaneció en $630. YPF exhibió la Súper a $1.883, Infinia a $1.975 e Infinia Diesel a $2.033. Las subas en la semana oscilaron entre 2% y 8,3% según producto y empresa, con un promedio general del 4,8% para el conjunto de combustibles líquidos.
En la nafta Súper de YPF, que subió $145 en solo siete días, el avance representa un salto del 8,3%. El gasoil premium de Shell tuvo un incremento de $131, equivalente al 6,6%. En AXION, el ajuste se ubicó en torno al 4,6% en la nafta Súper y al 5% en el Diesel X10. Las variaciones reflejan la dispersión de precios según la cadena y el tipo de producto, así como la incidencia de los cambios impositivos y las políticas de precios de cada compañía.
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El impacto de la suba de los combustibles trasciende los surtidores y alcanza a la inflación general. De acuerdo con el análisis de GMA Capital, el índice de precios al consumidor podría ubicarse en torno al 2,8% en marzo, en línea con los registros de los últimos dos meses. El informe de la consultora identifica la incidencia de los combustibles como un factor clave en la dinámica inflacionaria, junto con los ajustes en transporte, tarifas y la estacionalidad propia del mes.
Según los modelos de GMA Capital, un aumento del 10% en el precio de los combustibles se traduce en 0,37 puntos porcentuales adicionales de inflación. El traslado de los mayores costos al consumidor depende de la estrategia comercial de las petroleras y de la evolución del conflicto internacional, que impulsó el Brent a niveles cercanos a USD 100 por barril. El contexto global agrega incertidumbre y potencia el efecto de segunda ronda sobre alimentos y otros bienes de la economía, afectados por el mayor costo de insumos y fletes marítimos.
El informe de GMA Capital agrega que la posibilidad de retomar un sendero descendente en la inflación dependerá de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de la profundidad que adopte. Si la crisis se extiende, las presiones podrían trasladarse a rubros sensibles como alimentos y bienes industriales, alimentando nuevas rondas de incrementos. El monitoreo del precio internacional del petróleo y la capacidad de las empresas de trasladar esas subas serán determinantes para el escenario de precios en los próximos meses.
La evolución reciente de los precios de los combustibles plantea desafíos para la política de ingresos y la estabilidad macroeconómica. El traslado de los precios internacionales y los ajustes impositivos impacta de lleno en el costo de vida y en la competitividad de otros bienes y servicios. Los analistas y consultoras seguirán monitoreando la volatilidad del Brent y las decisiones de las petroleras en el mercado local.