A bordo del imponente Lotus E20, Colapinto recorrió durante casi 20 minutos el circuito urbano montado en la zona de Palermo, desplegando maniobras de alta precisión y una conexión permanente con el público, que respondió con aplausos y una ovación constante.
El instante más vibrante de la jornada llegó sobre el final, cuando el joven piloto realizó una serie de trompos a gran velocidad en la intersección de Libertador y Godoy Cruz. El humo de los neumáticos cubrió por completo la escena, generando una postal tan impactante como electrizante.
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La exigencia sobre el monoplaza fue extrema. Como consecuencia, el vehículo comenzó a recalentarse y se produjo un pequeño foco de fuego en la parte trasera, mientras una de las ruedas evidenciaba los efectos de la elevada temperatura.
Lejos de empañar la exhibición, el episodio elevó aún más la emoción entre los presentes, que vivieron un cierre espectacular.
Para coronar la jornada, Colapinto detuvo el auto, se subió al monoplaza con una bandera argentina en sus manos y saludó a la multitud mientras los mecánicos intervenían para controlar las llamas.
La imagen, envuelta en humo y ovaciones, se convirtió rápidamente en viral y resumió a la perfección una jornada histórica: un espectáculo multitudinario, al límite y con una conexión única entre el piloto y la gente.